viernes, 19 de abril de 2013

SÍNTOMAS DE ALZHEIMER

SÍNTOMAS DE ALZHEIMER


Muchas personas recientemente diagnosticadas con la enfermedad de Alzheimer pueden haber sentido por algún tiempo que "algo no está bien." Puede ser que se han vuelto más olvidadizas, que fácilmente se desorientan, tienen lapsos inesperados en el juicio, o experimentan cambios inusuales de humor y emociones. Estos pueden ser signos tempranos de demencia, pero también pueden ser signos de depresión u otras afecciones tratables. Además, algunas demencias son causadas por la deshidratación, reacciones farmacológicas, hipotiroidismo, infección u otros problemas físicos y pueden revertirse. Un médico, a través de una examen completo, puede descartar otras condiciones similares, como parecidos a los síntomas de Alzheimer.

Algunos síntomas tempranos de la enfermedad de Alzheimer incluyen confusión, disturbios en la memoria de corto plazo, problemas con la atención y la orientación espacial, cambios de personalidad, dificultades de lenguaje y cambios de humor inexplicables.

Las tres etapas que figuran a continuación representan la progresión general de la enfermedad. Sin embargo, la enfermedad de Alzheimer no afecta a todos de la misma manera, por lo que estos síntomas varían en gravedad y cronología. Habrá fluctuaciones, incluso a diario, y superposición de los síntomas. Algunas personas experimentan muchos síntomas, otras sólo unos pocos, pero el progreso general de la enfermedad es bastante predecible. En promedio, las personas con Alzheimer viven de 8 a 10 años después del diagnóstico, pero esta enfermedad terminal puede durar hasta por 20 años.

En todas las etapas, los síntomas generalmente se relacionan con el deterioro progresivo de los procesos mentales y la función de la memoria, problemas de comunicación, cambios de personalidad, conducta errática, la dependencia y la pérdida de control sobre las funciones corporales.

Etapa 1 (leve): Temprano en la enfermedad, las personas con Alzheimer tienden a ser menos enérgicas y espontáneas. Muestran pérdida mínima de la memoria y cambios de humor, y son lentos para aprender y reaccionar. Ellos se hacen aislados, evitan la gente y nuevos lugares y prefieren lo familiar. Los individuos se confunden, tienen dificultades para la organización y planificación, se pierden fácilmente y ejercen un pobre juicio. Ellos pueden tener dificultad para realizar las tareas de rutina, y tienen dificultad para comunicarse y comprender material escrito. Si la persona está empleada, la pérdida de memoria puede comenzar a afectar el rendimiento en el trabajo. Ellos pueden convertirse en personas enojadas y frustradas.

Etapa 2 (moderada): En esta etapa, la persona con la enfermedad de Alzheimer es claramente convirtiéndose en discapacitada. Los individuos pueden todavía realizar tareas simples independientemente, pero pueden necesitar la ayuda con actividades más complicadas. Ellos olvidan los acontecimientos recientes y su historia personal, y cada vez son más desorientados y desconectados de la realidad. Memorias de un pasado lejano puede ser confusas con el presente, y afectan la capacidad de la persona para comprender la situación actual, fecha y hora. Ellos pueden tener problemas para reconocer personas familiares. Aumentan los problemas del habla y comprensión, la lectura y la escritura son más difíciles, y el individuo puede inventar palabras. Ellos ya no pueden estar seguros solos y pueden deambular. Mientras los pacientes de la enfermedad de Alzheimer se hacen más conscientes de esta pérdida de control, se pueden hacer depresivos, irritables e inquietos o apáticos y aislados. Ellos pueden experimentar trastornos del sueño y tienen más dificultad para comer, vestirse y asearse.

Etapa 3 (grave): Durante esta fase final, la gente puede perder la capacidad para alimentarse a sí misma, hablar, reconocer personas y el control de las funciones corporales. Su memoria se agrava y puede llegar a ser casi inexistente. La atención constante es típicamente necesaria. En un estado físico debilitado, el paciente puede llegar a ser vulnerable a otras enfermedades y problemas respiratorios, sobre todo cuando tiene que estar confinado a la cama.

La información anterior no debe en modo alguno sustituir el asesoramiento de un profesional calificado de la salud y no constituye el consejo medico. Para más información, póngase en contacto con Alzheimer's Disease Research (Investigación de la enfermedad de Alzheimer), un programa de la BrightFocus Foundation, en el 22512 Gateway Center Drive, Clarksburg, Maryland 20871, o llame al 1-800-437-2423.

viernes, 12 de abril de 2013

CUIDADOS DE PACIENTES DIABÉTICOS

CUIDADOS PARA PACIENTES DIABÉTICOS



Los cuatro pilares de la educación al paciente diabético, fundamentales para el cuidado de la enfermedad y para lograr resultados positivos en el tratamiento son:

1. Autocontrol

2. Alimentación

3. Ejercicio

4. Medicamentos
1.- Autocontrol


El autocontrol es la forma a través de la cual el paciente puede lograr monitorear sus niveles de glicemia, permitiéndole tomar las mejores decisiones para controlar la Diabetes.


Los resultados obtenidos en este monitoreo pueden informarle a la persona acerca de:
El funcionamiento de su medicación.
De qué manera le afecta la glicemia de los alimentos que consume.
Cómo sus actividades diarias afectan su nivel de glicemia.
2.- Alimentación


La alimentación es un componente fundamental para el control de la Diabetes. Para conocer los alimentos que se pueden comer y los que deben evitarse, es necesaria la guía de un especialista quien adecuará la dieta según cada caso particular contemplando la edad, actividad física, peso y enfermedades que pueda tener el paciente.


El plan de alimentación debe contemplar alimentos pertenecientes a los tres grupos alimenticios (carbohidratos, proteínas y grasas) en cantidades que promoverán un buen control de la enfermedad.
Recomendaciones generales de alimentación


Es importante saber que los carbohidratos son los constituyentes de los alimentos que son comúnmente conocidos como azúcares. Entre éstos, la sacarosa y productos que la contengan no pueden ser consumidos por el paciente diabético.


A pesar de que las recomendaciones son principalmente individuales, hay algunas generales que deben tenerse en cuenta:
No consumir en una misma comida dos alimentos que aporten una cantidad importante de hidratos de carbono (ejemplo: papas y fideos).
Fraccionar en cinco o seis comidas diarias el aporte de hidratos de carbono para que en cada consumo la cantidad sea pequeña y pueda ser metabolizada adecuadamente sin producir Hiperglicemia Postprandial.
Alimentos que NO contienen carbohidratos:


Los alimentos carbohidratos (o glúcidos) se encuentran casi exclusivamente en alimentos de origen vegetal, como las frutas y verduras. Mientras que los que no contienen carbohidratos son los que aportan proteínas como la carne, pollo, pavo, cerdo, cordero, alimentos grasos como el aceite, entre otros.
Alimentos prohibidos en la dieta de un paciente diabético:


El paciente con diabetes NO debe consumir alimentos que aporten hidratos de carbono de absorción rápida. Entre ellos se cuentan: pastelería, bebidas dulces, golosinas, helados, postres de leche, azúcar, fruta en conserva, miel, mermelada, manjar, entre otros.


Además, se debe reducir la ingesta general de alimentos, bajo supervisión de un especialista, para así disminuir el aporte de calorías.
Alimentos recomendables


Se recomienda consumir alimentos ricos en fibra que no contengan colesterol, pero que sí posean grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas como aceitunas, aceite de oliva, palta, nueces, almendras, maní y pescados.
3.- Ejercicio


El ejercicio es otro de los pilares fundamentales para lograr un buen cuidado y control de la Diabetes.


Está comprobado que la actividad física regular puede disminuir la glicemia, además de potenciar el efecto que causa la insulina. También realizar ejercicio ayuda a disminuir los factores de riesgo cardiovascular y beneficia la autoestima del paciente.
4.- Medicamentos


En algunos casos, el cuidado del paciente diabético debe complementarse con medicamentos, los que serán recetados y controlados por el médico tratante.


Según las necesidades de cada paciente los medicamentos pueden ser HGO y/o insulina.




viernes, 5 de abril de 2013

CUIDADO PRENATAL




CUIDADO PRENATAL


El cuidado prenatal es más que solamente los cuidados de la salud durante el embarazo. Es posible que su proveedor de atención médica hable con usted acerca de muchos temas, tales como la nutrición y actividad física, qué esperar durante el proceso del parto y habilidades básicas para el cuidado del recién nacido.


El médico o la partera le darán una agenda con el programa de sus consultas prenatales. Seguramente verá a su proveedor de atención médica con mayor frecuencia a medida que se acerque su fecha del parto. Un esquema típico incluye visitas a su médico o la partera:
Aproximadamente una vez al mes durante los primeros seis meses del embarazo
Cada dos semanas durante el séptimo y el octavo mes del embarazo
Semanalmente durante el noveno mes del embarazo


Si tiene más de 35 años o su embarazo es de alto riesgo porque tiene ciertos problemas de salud, como diabetes o hipertensión, el médico o la partera probablemente querrán verla con más frecuencia.

viernes, 29 de marzo de 2013

SÍNTOMAS DEL VIH

Síntomas del VIH 







Los síntomas del VIH dependen en gran medida de la fase de la infección. Cuando una persona resulta infectada por el VIH, el virus invade un tipo de leucocito denominado CD4 . El recuento de células CD4 mide el número de células CD4 en la sangre y es un buen indicador del estado de salud general y de la progresión del VIH. Cuanto menor sea el nivel de CD4, mayor es el riesgo de infección.



Los adultos sanos tienen un recuento de CD4 que oscila entre 500 y 1450 células/mm³; un recuento inferior a 500 significa que el sistema inmunitario está dañado.

Fases del VIH
Infecciones oportunistas



Fases del VIH



Según el recuento de células CD4, se distinguen tres fases de la infección por VIH:
Fase asíntomática (recuento de células CD4 > 500/mm³): aun cuando la mayoría de las personas no muestra ningún síntoma del VIH en esta fase, la infección puede estar activa en el sistema inmunitario.
Fase sintomática (recuento de células CD4 entre 200 y 499/mm³). En esta fase, el recuento de células oscila entre 200 y 499. La persona puede experimentar nuevos síntomas del VIH o infecciones oportunistas, como bronquitis
SIDA (recuento de células CD4 < 200/mm³): en esta fase de la enfermedad, la mayoría de las personas ha desarrollado infecciones oportunistas o un tipo de cáncer (sarcoma de Kaposi , linfoma , y cáncer cervical) que indican la progresión del VIH a SIDA.






Infecciones oportunistas



Los síntomas del SIDA son básicamente el resultado de enfermedades que no suelen desarrollarse en individuos con sistemas inmunitarios sanos. La mayoría de estas enfermedades son infecciones causadas por bacterias, virus, hongos y parásitos que normalmente son controladas por los elementos del sistema inmunitario que daña el VIH. Las llamadas infecciones oportunistas, que se aprovechan de la debilitada salud de los pacientes, son habituales en sujetos con SIDA. El VIH afecta prácticamente a cada órgano del sistema.

Los enfermos de SIDA también tienen un mayor riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer como el sarcoma de Kaposi, el cáncer cervical y cánceres del sistema inmunitario conocidos como linfomas.

Además, suelen tener síntomas sistémicos de infección como fiebres, sudores nocturnos, glándulas hinchadas, escalofríos, debilidad y pérdida de peso.

Algunos ejemplos de infecciones "oportunistas" son:
Neumonía debida al Pneumocystis jiroveci (antes conocido como Pneumocystis carinii)
Tuberculosis
Esofagitis debida a una infección fúngica (p.ej., Candida) o viral (p.ej., herpes simple o citomegavirus)
Diarrea crónica tras infección por bacterias o parásitos
Meningitis causada por una infección por criptococos

viernes, 22 de marzo de 2013

NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN

NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN


Probablemente ya habrás visto a personas que tienen el síndrome de Down. Estas personas poseen ciertas características físicas, como un rostro más plano de lo habitual y los ojos achinados. También es posible que tengan algún problema médico, como anomalías cardiacas (defectos en el corazón). Los niños afectados por el síndrome de Down suelen tener problemas de aprendizaje y les cuesta mucho más tiempo aprender a hablar y a cuidar de sí mismos.


Pero, a pesar de tantos desafíos, los niños con síndrome de Down pueden ir a centros de estudios ordinarios, hacer amigos, disfrutar de la vida y conseguir trabajo cuando sean mayores. El hecho de recibir ayuda especial lo antes posible (cuando sean bebés o niños de menos de dos años) puede ser la clave para que puedan llevar vidas más saludables, más felices y más independientes.
En defensa del Dr. Down


En 1866, el Dr. John Langdon Haydon Down trabajaba en un hospital inglés atendiendo a personas con discapacidades mentales. Descubrió que muchas de estas personas compartían ciertos rasgos físicos, unos rasgos que ahora relacionamos con el síndrome de Down. ¿Has caído? Por eso, este síndrome ha recibido el nombre del apellido del médico. De todos modos, el Dr. Down no sabía cuál era su causa. Aproximadamente 100 años después, un científico francés fue quien descubrió que el problema era genético.



La causa está en los cromosomas


Para entender a qué se debe el síndrome de Down, necesitas saber algunas cosas sobre los cromosomas. ¿Qué son los cromosomas? Son estructuras filamentosas que están dentro de cada una de las células de nuestros cuerpos y están compuestas por genes. Los genes proporcionan la información que determina todas las características de las personas, desde su color de pelo hasta su género (femenino o masculino).


La mayoría de las personas tiene 23 pares de cromosomas, es decir, un total de 46. Pero los bebés que nacen con síndrome de Down tienen un cromosoma de más (47 en vez de 46) o bien un cromosoma provisto de una parte adicional. Este material genético sobrante ocasiona problemas en la forma en que se desarrollan sus cuerpos.

viernes, 15 de marzo de 2013

CÓMO SUTURAR UNA HERIDA

¿CÓMO SUTURAR UNA HERIDA?


¿Suturar o no suturar?


Existen 4 tipos de heridas en la piel: Por objetos punzantes, por objetos cortantes, avulsiones y laceraciones. De todas estas solo las avulsiones no pueden ser tratadas con sutura ya que la piel fue arrancada y se requiere un tratamiento distinto. Al mismo tiempo no todas las heridas tratables con sutura lo necesitan.


Consideren primero la profundidad de la herida. Si el tejido subcutáneo (una capa amarillenta) es visible entonces la sutura puede aplicarse aunque quizá no sea necesaria. La sutura con hilo y aguja ha sido dejada de lado con el paso del tiempo por el uso de adhesivos y bandas que reunen los extremos de la herida el tiempo suficiente para que puedan volver a unirse.


Un factor de gran importancia a tomar en cuenta a la hora de suturar una herida es la zona donde se produjo, ya que si se trata de un área de baja movilidad tal como el antebrazo, la sutura podría no se tan necesaria como en la pierna. Si la herida se encuentra en la segunda zona, intenten cerrarla con parches, gasa o similar e ir al médico lo antes posible.


También recuerden que esta sutura es temporal y de emergencia y no reemplaza en ningún momento la atención especializada de un médico que deberá examinar la herida y quizá aplicar nuevos puntos. La sutura debe realizarse con calma, pulso gentil pero firme y los puntos no deben aplicarse con demasiada fuerza aunque los extremos de la herida si deben estar en contacto.


La sutura de emergencia es recomendable en situaciones que no hay un médico disponible y el herido debe moverse sin reabrir la herida. Las imágenes que verán a continuación detallan bien el proceso a seguir.


viernes, 8 de marzo de 2013

REFLEJOS PRIMARIOS DE LOS BEBÉS

REFLEJOS PRIMARIOS DE LOS BEBÉS


¿Qué son los reflejos? Son actos involuntarios que van desapareciendo con el tiempo. Los expertos explican que las habilidades que el bebé expresa en su primer año de nacido, en realidad, tienen su origen en nuestros antepasados, y nacieron de la necesidad que tenían para sobrevivir y sobrellevar las dificultades y obstáculos del medio en que vivían.


Los reflejos son la respuesta o reacción automática de los bebés, desencadenada por algún estímulo exterior. Depende de los reflejos la capacidad del bebé para adaptarse y tener un mayor control sobre su cuerpo y el ambiente. Los reflejos deben ser observados de cerca, tanto por los padres como por el pediatra del bebé quién será el encargado de realizar una evaluación neurológica del bebé, que permitirá detectar si existe algún problema y reducir así problemas futuros. Se realizará al bebé, antes de que salga del hospital, el conocido test de Apgar, para medir las reacciones del bebé ante los estímulos, y sus reflejos.
Los reflejos primarios del bebé





Son los que manifiestan el bebé en el momento de su nacimiento y que algunos pueden desaparecer en algunos meses. Por ejemplo:


- Movimiento de los pies. Cuando se sostiene al bebé por las axilas y en posición vertical, se consigue que el bebé mueva los pies como si estuviera queriendo caminar. Este reflejo suele mantenerse por unos cuatro meses.


- Giro de cabeza. Cuando se acuesta al bebé sobre su espalda, se consigue que el bebé gire la cabeza hacia un lado, a la vez que mantiene sus brazos estirados hacia arriba. Dura unos tres meses.


- Presión en las manos o reflejo Prensil. Cuando se coloca un objeto en una mano del bebé, él intentará cerrarla. El contacto que se establece entre la persona y el bebé favorece al vínculo afectivo. Suele desaparecer a los 6 meses.


- Presión en la boca o reflejo de Succión. Cuando se coloca o se roza suavemente un objeto en los labios del bebé se le provoca la succión. Puede durar hasta el cuarto mes.


- Presión en los pies. Cuando se roza la parte de arriba del dedo pulgar del pie de los bebés, ellos flexionarán automáticamente todos los dedos. Dura hasta los nueve o doce meses


- Reflejo de los lados o de equilibrio. Cuando el médico, al levantar al bebé alzándolo de un costado, éste encogerá la pierna de arriba mientras que estira la otra dejándola "colgar". Se comprueba así su sentido de equilibrio.



Los reflejos secundarios del bebé


Son los que se manifiestan a lo largo de los primeros meses de vida del bebé y que también pueden desaparecer con el tiempo. Por ejemplo:


- Reflejo de Galant. Cuando al pasar la mano por la parte baja de la espalda y hacia los lados del bebé, se observa que él arquea ligeramente el cuerpo hacia arriba y hacia los lados. Puede durar hasta el año de nacido.


- Reflejo del Moro. Cuando se pone el bebé tumbado sobre una superficie blanda y se le sostiene y tira por las muñecas, separándolas un poco, y dejándole caer hacia atrás. El bebé abrirá los brazos y los echará hacia delante como si de un impulso quisiera dar un abrazo. Luego llora. Dura hasta el cuarto mes de vida.


- Reflejo de Búsqueda. Cuando se toca o acaricia los labios de la boca del bebé, él vuelve la cabeza y abre la boca para seguir o buscar en la dirección del contacto. Eso ayudará al bebé a encontrar el pecho o el biberón para alimentarse. Al primer mes el bebé puede girar la cabeza en busca de lo que ha sido puesto en sus labios.


- Reflejo de Arrastre. Cuando el bebé, colocado boca abajo, intentará mover sus piernas para avanzar gateando. Se puede ayudarlo colocando los pulgares bajo los pies del bebé. Le servirán de apoyo. Este reflejo suele mantenerse hasta los tres meses de vida.


- Reflejo de Landau: Cuando al suspender al bebé en posición dorsal, su tronco se endereza, la cabeza se eleva y los pies y brazos se estiran. Suele aparecer por el cuarto mes y desaparecer por el décimo mes.


- Reflejo del Paracaídas: Cuando se sujeta al bebé por los costados boca abajo y se lo inclina hacia delante, él reaccionará extendiendo los brazos y abriendo las manos. Aparece por los seis meses y desaparece por los nueve.


- Reflejo del Gateo: Cuando al poner el bebé acostado sobre su barriguita y en una base sólida y segura, se puede notar que automáticamente él se pondrá en posición de gateo. Suele aparecer por los 6 o 7 meses hasta que empieza a caminar.


- Reflejo del Paso: Cuando al tomar el bebé alrededor de su barriga, sujetándolo por debajo de sus axilas y tratando de ponerlo de pie, el bebé empezará a realizar movimiento como si estuviera dando sus primeros pasos, al tocar sus pies a una base sólida. Así empieza el proceso para que el bebé aprenda a caminar.
Reflejos que se mantienen en la vida adulta


Hay reflejos que aparecen cuando somos bebés y que perduran hasta nuestra edad adulta. Por ejemplo:


- Reflejo de la tos. Cuando uno tose como reacción a algún estímulo de la vía respiratoria.


- Reflejo del estornudo. Se estornuda para extraer o expulsar alguna incomodidad en las vías nasales.


- Reflejo del bostezo. Se bosteza por la necesidad de estimular la respiración.


- Reflejo del parpadeo. El parpadeo es un reflejo que expresamos cuando los ojos son expuestos de súbito a una luz brillante.